XXIII

cuando te marches para siempre,
y llévate tu maleta llena de perfecciones
para que no se desordenen encima de los papeles.
Será mejor que no des un portazo
para demostrar todo lo que me pierdo
porque ya empieza a molestarme tanto ruido inútil
y todas esas palabras que callas.
Me aburre hasta la náusea la suficiencia que desprendes,
bostezo sin remedio cuando parece que lloras,
y no puedo parar de reír cuando me dices que sufres.
Así que guárdate tu fabulosa forma de actuar
para cuando sea viernes por la noche,
esconde tus pucheros en el cajón de la cocina
y olvídate un rato de mirarte en el espejo;
ya que te cuesta tan poco olvidar lo que te sobra
olvídame un ratito vida mía,
que ya me harté de sonreírle a los tiburones.
Ojalá nunca tengas que llorarle a los relojes,
porque entonces empezarás a comprenderme;
y a día de hoy lo único que quiero
es confundirte totalmente.
Buenas noches.
3 comentarios
Makary -
espero verte este finde mutxos besitos
Morpheus -
Besos!!!
Ady -
Cuídate, preciosa.