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Labios de Trapo

DIALOGO.

DIALOGO. - Quizá sea demasiado para mí. Pocas veces entiendo lo que pasa por mi mente cuando te acercas y me besas. Puede que en cierto modo lo que no entiendo sea la falta de sentimientos, de sensibilidad de mi alma. Parece que he llegado a un punto en que la indiferencia me consume, me priva de vivir como una persona, me corroe las entrañas, envolviéndome en la angustia insalvable, aunque injustificable.

- De ese modo, amor, no puedo decirte nada que te haga pensar, dudar, volver a sentir. Pero dime, si puede ser, cuándo ha comenzado a sucederte esto, cómo has llegado de repente a este punto en que no puedes ni mirarme a los ojos. He de reconocer que me aterra la idea de vivir sin ti, pero después de conocer la situación no hay posibilidad de seguir hacia delante. Todo ha terminado.

- Perdóname, pero no soy capaz de explicarte nada, pues no lo entiendo ni yo. Quizá he confundido mis sentimientos desde el principio, o acaso la acción de la rutina nos ha llevado a una situación sin salida. He perdido el contacto con la realidad, y me hallo sumida en una eterna lucha interior que me impide volver al mundo real.


- Sin embargo no puedes arrebatarme sin previo aviso los años más felices de mi vida, no puedes decirme que desde el principio todo ha sido una farsa, una obra de teatro en que me despojas de lo mejor de mi vida de manera incierta y falta de toda sensibilidad. Y no me digas que lo sientes, pues contradice todo lo anterior, no eres capaz de sentir, según dices, y de esa forma pierdes lo que te hace humana.

- Vamos, ódiame, pero eso no cambiará las cosas. No podía seguir mintiéndote una vez habiéndome dado cuenta que eso era precisamente lo que estaba haciendo. Quisiera poder seguir contando contigo como hasta ahora, y que tu también lo hicieras, pero sé, sin embargo, que no puedo pedirte nada después de tirar por tierra todo lo que juntos habíamos construido.

- No seas absurda, jamás podría odiarte y te odio por eso, por que no puedo dejar de quererte. Me siento avergonzado por seguir sintiendo esto por ti, sabiendo que tu solo sientes indiferencia, pero lo superare. Me considero una persona bastante fuerte.

- Así lo espero, aunque no quisiera, por nada del mundo, que perdieras todo lo que sientes por mí, pues tan solo estoy pasando por un mal periodo y me asusta la idea de que esto sea definitivo. Pero no te condiciones por nada que pueda haberte dicho hoy, no soportaría que tu imagen de mi se distorsionase por eso, pues debes estar seguro de que siempre he sido honrada y legal contigo. Jamás pretendería hacerte daño, precisamente por eso te hablo de lo que siento, o no siento, ahora. Estos han sido, también para mí, los mejores años, y la perdida de eso me supondrá una profunda depresión que difícilmente podré salvar en algún momento.

- Está bien, no hay nada más que decir, al menos por mi parte, porque todo lo que tengo que hacer ahora es asimilar este encontronazo, esta horrible amenaza que me hiela el alma.

- Siento hacerte daño, pero más te lo haría si no te dijera la verdad. De esta forma, por ahora hemos acabado. Pero quisiera pedirte algo más: necesito estar sin noticias tuyas por un tiempo, aunque así no lo quieras, pues tengo que estar sola y comprobar cómo me afecta tu ausencia.

- No te preocupes por eso, porque yo no soy capaz siquiera de mirarte. Me alejo apresuradamente y no tendrás noticias de mí hasta que así lo quieras. Adiós.

- Adiós, espero que estés bien en poco tiempo. Volverás a saber de mí, puedes tener certeza de ello.
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